viernes 20 de enero de 2012

The Greenville's Tales: Una Historia para Cristina Parte: 4

The Greeville's Tales
Una Historia para Cristina
Parte 4


Nota del autor: Importante historia en el universo que involucrará a personajes de Neo Vampiros frente a los recuerdos del detective J.J.Contreras

J.J.Contreras volvió a recordarse a sí mismo, que estaba en el hospital y que esa mujer apenas viva era Cristina su secretaria luego de ser operada de un derrame cerebral. Recordaba toda la historia de Henrich con lujo de detalles, todo se debía a que él le había demostrado con sus expresiones que aquel suceso en Montevideo le había cambiado la vida. ¿Era posible la redención para los no muertos?

__Bueno, ella se despertó y él tenía esos particulares colmillos que tienen los vampiros, con sus ojos enrojecidos y a punto de vaciarla completamente de sangre, contra todo lo convencional, la piba no se asustó, se ofreció a él como si quisiera morir.
__Hacé lo que quieras, nada me importa.
__Nunca me gustaron las cosas fáciles. __Le contestó él, tratando de contener la terrible falta de sangre, su principal alimento desde hacía casi doscientos años.

    Ella comenzó a contarle la razón de su extremo vacío y de que su vida sea completamente inútil, sin metas ni cariño, Lorena había sobrevivido durante diecisiete años y desde sus primeros atisbos de razón sufría la falta de sus padres.
__Los milicos hijos de puta se los llevaron cuando tenía cuatro años, acá hubo una dictadura que todavía sigue de mil maneras.
__Conozco de eso. __Le dijo él e inmediatamente rememoró los campos de concentración, el olor a muerte, el humo de los hornos y su inútil intento de escaparle a la miseria de la humanidad hecha Hitler, nazismo e impunidad.
__Apenas conocí a mis padres, discúlpame, esto parece un melodrama televisivo, siento asco de mi misma. __Dos hilos de sangre le bajaban por el cuello desnudo, uno de ellos corrió hasta su seno izquierdo y murió sobre un pezón duro, joven.

    Henrich sacó un pañuelo blanco de seda y la limpió, luego hizo lo mismo con sus propios labios enrojecidos, era obvio que Lorena estaba mareada por la pérdida de sangre y eso podría hacerla hablar erráticamente, pero en este caso él escuchó pausadamente la historia de sus padres desaparecidos en la dictadura Uruguaya.

    El austriaco recordó como se alimentaba en los campos, a veces no tenía más remedio que acelerar la muerte de algunos moribundos, había eliminado algunos nazis, pero cualquier desaparición de una de estas hienas hitlerianas significaba oleadas de represión asesina entre los prisioneros. Escapaba a la luz del día lo más posible, de todas formas sufrir la exposición a la luz era mucho menos dolor de lo que veía entre los mortales, no quedó instancia de sufrimiento que Henrich no haya presenciado en los campos de concentración antes de la llegada de los aliados.
__Conozco de desapariciones, tengo algunas experiencias…
    Ella tocó el rostro frío de él con sus manos delicadas, sus ojos lo penetraron como nunca antes le había pasado, si tuviera un corazón que latiera, Henrich hasta se podría haber enamorado rápidamente de ella.
__ ¿Sos realmente un vampiro?
__Así nos llaman los  mortales, no debería hablarte de esto.
__De todas formas me vas a matar, para alimentarte, ¿No? __Le preguntó sin miedo, realmente la joven estaba desde hacía años buscando una definitiva desaparición de una vida que se le hacía muy desagradable.
__Somos pocos, nos extinguimos, es bueno que así sea, los hombres deben vivir solos en este mundo, los vampiros ya no tenemos lugar.
    Estaba muerto y sin embargo tan vivo, le contó del campo de concentración en Auschwitz, del humo negro que salía de los supuestos baños.
__Mis padres debieron haber muerto de forma similar a esos judíos. __Meditó Lorena en vos alta, se apoyó en el hombro desnudo de Henrich buscando un lejano y profundo calor.
__Tenés que sobrevivir para saber, para vengarte, tal vez tengas que esperar muchos años, las sociedades esconden sus inmundicias debajo de la alfombra de la paz y la concertación.

    La volvió a morder mientras hacían el amor y ella sintió que perdía un trozo de su alma, pero ganaba la inmortalidad y la posibilidad de saber que fue de sus padres: Antonio, sindicalista del Sunca y Esther, maestra y militante del Frente Izquierda de Liberación.
    Al tercer día Henrich se fue para siempre y Lorena fue vampiro… y hasta tuvieron última cena.

Continuará

miércoles 18 de enero de 2012

PARO DE PAGINAS DE INTERNET 24 HORAS

viernes 13 de enero de 2012

Cyber Robots 2 Cap: 6 La hija automática

Cuentos de Robots 2
La hija automática cap: 6
Por: Darío Valle Risoto


__ ¿Para que mierda le conté? __ Jim entró preocupado a la casa de Nick, Fito había abierto al escuchar su voz en el interfono, al subir, entró y se desplomó en el sofá.
__ ¿Pasa algo?
__ Que le conté a Ronda que estas probando bioandroides para la compañía donde trabaja mi prima y ahora quiere que compre uno: ¿Te imaginas lo que valen?

Nick sirvió un poco de vino en dos copas y le alcanzó una a su amigo.
__ ¿Cómo compraste vino?
__ Fito me prestó plata.
La cara de Jim se iluminó, sus ojos perversos miraron al bioandroide que estaba de espaldas limpiando una ventana a la calle.
__ ¡Ahhhh, ya son pareja! ¿Eh?
__ ¡Pero no podes ser tan imbécil!
__ Bueno, buen vino, pero no te enojes camarada, ahora tendrás que darme alguna idea para que Ronda no me infle los cojones con eso de tener personal de servicio automático en la casa.
__ Búscale el lado bueno, podrías tratar de comprar una criada modelo 3 o 4 y te la podrías sulfatear de vez en cuando.
Jim miró a su amigo primero como si fuera un sabio filósofo y luego como a un completo idiota.
__ ¿Vos te pensás que Rondita, mi amada esposa abogada y sagazmente mal pensada hasta los calzones no se irá a dar cuenta?
__ Eso te pasa por casarte con una mujer inteligente.
__ ¡Y no sabés como es en la cama!
__ No me hables de sexo que en cualquier momento comienzo a dormir con Fito.
__ ¡Te lo dije!

El bioandroide pasó a su lado y sin mirarlos fue hasta el baño a cambiar el agua del balde con que enjuagaba el limpiavidrios.
__ Y no habla mucho tu novio.
__ Por favor, menos mal que se le nota algo que es artificial, ya las viejas del primer piso me miraron como al puto de la azotea.
__ ¿Cómo se llama?..... ¡Antoine!, ¿Te acordás cuando nos cargó en el ascensor?
__ Por favor, encima de que no consigo empleo ni mujer vos todavía me haces repasar los peores momentos de mi vida.

Jim se puso de pie y se asomó a la ventana, estaban lo suficientemente alto como para tener una amplia vista de las calles, una plaza a la izquierda y los innumerables autos que pasaban absolutamente silenciosos.
__ Uno nunca lo sabe a ciencia cierta.
__ ¿Qué?
__ Estamos caminando entre gente y seres automáticos todo el tiempo, uno nunca sabe si está frente a un ser humano o ante una máquina ultramoderna que nos imita a la perfección. ¿Sabías que la vedette Lily Salomón en realidad es uno de ellos?
__ Fuimos al Shopping con Fito y una de esas chicas automáticas me miró y me sonrió, tenía unos pechos enormes, creo que estoy enamorado.
__ No sería la primera vez que un humano o humana se junta en pareja con estos seres artificiales, eso ha bajado la taza de natalidad en el mundo desarrollado un 40% en los últimos veinte años.
__ Pero me dijo Fito que deben estar programadas, debe ser raro.
__ Los cerebros postitrónicos posibilitan el autoaprendizaje a grados casi humanos, por eso hay tantos movimientos en contra de los androides.
Nick miró extrañado a su amigo, le pidió a Fito que trajera algo para picar.
__ ¿No sabía que conocías tanto del tema?
__ Como ya sabés mi prima Berta trabaja en Matsushita desde que se recibió de secretaria además la empresa donde yo trabajo le ha diseñado varios muebles a esta mega compañía.
__ Ah, tu prima la lesbiana.
__ No, mi prima Berta la secretaria, no seas discriminatorio.
__ Me pregunto…
__ ¿?
__ Cómo será hacer el amor con una androide, nunca lo he hecho.
__ ¿Me vas a decir que nunca lo hiciste con una?
__ Bueno, no es para tanto, me estás mirando como si fuera virgen con treinta y pico. ¿Acaso vos lo has hecho?
Jim sonrió y miró al techo tratando de imaginar su última vez.
__ Año 2068 o fue el sesenta y nueve, fuimos a aquella fiesta en lo de Machado en que te mamaste. La hija de Machado, me la levanté en el garaje.
__ Para, para, para querido, yo te digo una bioandroide no una piba que estaba buenísima y que claro que me acuerdo.
__ Bueno, es justificable, Machado es compañero de trabajo mío y vos los conoces poco, en el año 2058 su hija murió de un accidente, pocos años después decidieron comprar una bioandroide con las especificaciones exactas de su heredera.
__ Eso es truculento, retorcido y asqueroso.
__ No lo creo, hay muchas formas de sobrellevar el dolor, nosotros no tenemos hijos, quién sabe que haríamos en un caso así.
__ Tienes razón.
__ Y no sabes como cogía la perversa.
__ A veces pienso que más que un amigo sos una especie de prueba a la que me somete Satanás para ver si me voy o no al infierno.
Jim rió a carcajadas mientras probaba las aceitunas con queso que había servido el bioandroide.

Continuar

sábado 7 de enero de 2012

Una Perla sin collar

Una Perla sin collar
Por: Darío Valle Risoto

Perla es de esas mujeres que no suelen pasar desapercibidas, al menos para mí. Casada con Esteban, un tipo bien parecido que es un pedante ingeniero civil, tienen un hijo de diez años que es absolutamente imbancable. En criollo: un guacho de mierda.
Y Marta, mi esposa, le compró para su décimo cumpleaños una película original de Bob Esponja pero no se la llevamos a su cumpleaños porque a último momento le dio una de sus jaquecas, estuvo disculpándose por teléfono con su amiga un buen rato y nos acostamos. Al rato de sacarse el maquillaje y quejarse de la vida me dijo que su amiga iba a venir por casa a buscar el regalo una de estas mañanas cuando salga a correr.
En ese momento comprendí que me gustaba la idea de que Perla me visitara aunque sea para buscar algo.
Dos días después me llamó al celular, le contesté que estaba en casa porque me encontraba de licencia, inmediatamente suponiendo que estará cansada miré en la heladera por si nos quedaba jugo de naranjas. Por suerte había.
Y ella tocó el timbre de abajo y le abrí por el portero sin saludarla, sabía que era ella pero no esperaba verla tan juvenil y cubierta de transpiración.
__ Hola. __Me dijo y cuando miré su sudadera cubierta de humedad agregó: ___Son casi dos kilómetros más hasta tú casa Daniel.
__ No sabía que corrías.
__ A los treinta y cuatro hay que cuidarse, mira ya no tengo barriga. ___ Me dijo levantándose el jogging y mostrándome un abdomen absolutamente plano.
__ ¡Toca! ___Me dijo con orgullo y tímidamente apreté con un dedo notando su piel tensa, caliente y húmeda.
Entonces le serví jugo de naranjas y fui a buscar el regalo, ella era alta, llevaba su cabello largo atado o sujeto por una de esas bandanas y vestía un jogging verde con rayas amarillas.
__ Es una película de Bob Esponja, ¿Te parece que…?
Al volver al living ella se retorcía de dolor sobre el sofá.
__ ¿Qué te pasa?
__ No es nada, me dio un calambre, luego de correr cinco kilómetro paré de golpe y siempre pasa esto, no te preocupes.
__ Te puedo ayudar en algo.
__ Dame masajes en la pierna izquierda si te animás.
Le quité el zapato deportivo y traté de darle una mano masajeándole la pierna allí donde se le habían enrollado los músculos, no era muy ducho en esas cosas pero sabía lo suficiente por mis días de gimnasio unos dos años atrás.
__ ¿Mejor?
Ella se sentó de golpe y continuó tratando de que su pierna vuelva a la normalidad con sus propias manos, aún estaba muy transpirada pero me miró a los ojos con una mirada nueva.

Se fue unos minutos después, el regalo quedó sobre la mesa junto al vaso de jugo vacío y yo sentado en el sofá intentaba recordar como diablos terminamos haciendo el amor sobre el mismo y luego sobre la alfombra.
Realmente no me sentía en problemas y menos con mi mujer, luego de ocho años de casados, el que nos lleváramos mal al menos los últimos siete me daba la libertad interior de que no era una mala persona por cagarla con una de sus mejores amigas. Al menos era una especia de consuelo, así que tomé la película y la escondí en uno de los cajones de mi escritorio.
Marta llegó y le conté que Perla había venido, casi no me dio bola y se dedicó a comer una insípida ensalada que había traído del Shopping sin preguntarme si tenía hambre.
__ ¿Está más flaca?, ¿Lo notaste?
__ Supongo, no la veía desde que fuimos con ellos a pasar la navidad en el 2009.
__ 2008.
__ Cierto, 2008.
Y Marta se fue a bañar, yo regresé al living e hice un rápido repaso al sofá, miré debajo de este esperando encontrar una bombacha delatora o un preservativo pero todo estaba bien.
__ Dice que la película le va a encantar.
Marta había ido a ducharse, pensé en desnudarme y meterme con ella pero me estremeció la idea de que le guste y tener que volver a aquellos tiempos en que éramos realmente una pareja feliz. ¿Existen las parejas felices?... Resignadas, no felices.
Dos meses después nos invitaron a una fiesta en la casa de Perla y Esteban, desde aquella vez que ella vino a “Buscar el regalo” no volvimos a vernos, pensé invariables veces en llamarla pero nunca pude, sin embargo tenía tremendos sueños eróticos con ella, mi vida era un infierno.
Así que llegamos casi a las nueve de la noche, vivían en Carrasco, tenían más guita que los ladrones y festejaban que Esteban había concretado un negocio con una compañía Noruega de software.
Cuando Perla nos saludó su beso duró unos segundos más de lo habitual y me dejó el rostro encendido.
__ ¿Te pasa algo, estas colorado?
__ Creo que la calefacción está demasiado alta, ya se me va a pasar.
Fue lo último que me dijo Marta esa noche, se fue a conversar con sus amigas, yo solo esperaba que no se le ocurra preguntarle al pibe si le había gustado la maldita película de Bob esponja que hacía casi un es descansaba en el cajón de mi escritorio.
En determinado momento vi a Perla sentada en el jardín iluminada por los faroles chinos, salí y me senté en otra reposera como en la que ella permanecía tomando su whisky.
__ Te olvidaste de la película.
__ Estuve a punto de llamarte varias veces…
__ Yo también.
Ella sonrió, de vestido no parecía la misma mujer del jogging verde y amarillo. Tenía unos hermosos hoyuelos en las mejillas y una nariz fina y algo aguileña que le daba un toque muy ingles a su rostro.
__ ¿Estamos en problemas?
__ Por lo visto vos no sabés nada de nada, sos muy bueno Daniel.
La miré sorprendido, no sabía que diablos intentaba decirme.
__ ¿Cómo anda tu matrimonio con Marta?
__ Como el culo… un culo feo.
Ella terminó su whisky y lanzó una corta risa, luego me miró sus ojos azules brillaron con un tono especial, miró para adentro de la casa donde la gente conversaba y reía.
__ En este momento mi marido Esteban se está apretando a tu mujer en su despacho personal, les oí cuando pasé a uno de los baños.
__ ¿Qué?
__ Hace por lo menos unos dos años que son amantes.

Era como si muchas piezas encajaran, la verdad no debería sorprenderme la idea de que Marta con sus jaquecas habituales y su forma de hacer el amor conmigo tan desastrosa tuviera otro tipo.
__ ¿No decís nada?
__ Solo pienso en volver a acostarme contigo, es lo único que me interesa, esos dos que sean felices…si es que pueden.
Perla sonrió, creo que esos hoyuelos eran una especie de marco perfecto a una sonrisa que presagiaba que nos íbamos a volver a ver mucho más seguido.

FIN

viernes 6 de enero de 2012

Cyber Robots 2 Cap: 5

Cuentos de Robots 2
Una Robotita de grandes tetas cap: 5
Por: Darío Valle Risoto


Fito tenía el desayuno servido y era más de lo mismo, no podía culparlo. Debía salir a buscar trabajo cuanto antes porque no le alcanzaría con lo que iba a cobrar por probar esos trastos.
Pensándolo bien ahora se sentía más acompañado aunque se tratara de un ser artificial muy bien construido. Si fuera mujer le gustará el tipo sin dudas.
__ ¿Y no te preocupa?
__ ¿Qué señor?
__ No tener pito, digo, pene, algo con que hacer el amor… supongo.

Silencio
__ Hacé de cuenta que no te pregunté nada.
__ Estaba evaluando su duda señor, en realidad no puedo discernir la real dimensión de su problema.
__ ¿Mi problema?
Se le calló un poco de jamón de la boca, lo recogió del piso y se lo siguió masticando, creyó ver un rictus de asco en el humanoide que le miraba sentado al otro lado de la mesa.
__ ¿Qué problema?, Yo no tengo ningún problema, solo te preguntaba porque no te hicieron con pito, ni ombligo, ni nada de eso.
__ Bueno, supongo que mi modelo está diseñado para el servicio doméstico y fueron planeados para no usarlos en el sexo. Creo que ahora todos los modelos de la clase tres en adelante son sexuados.
__ ¿Mm?
Nick siguió comiendo. Bebió agua, la heladera casi vacía era el testigo de su pésimo estado económico.
__ Fito, ¿Vos crees que la compañía Matsushita me podrá adelantar unos dos mil créditos antes de que termine una semana?
__ Lo dudo mucho señor, ellos son muy estrictos con sus finanzas… pero.
__ ¿Pero?
__ Yo podría prestárselos si usted se compromete a devolvérmelos en cuanto le sea posible.
Nick se rascó la mejilla, le había crecido un poco la barba, miró al tipo artificial que a su vez tenía sus ojos verdes casi inexpresivos puestos en algún punto en el vacío.
__ ¿Ustedes tienen dinero?
__ La ley número 25.432 folio catorce del tercer gobierno mundial nos habilita a tener hasta un límite de 50.000 créditos en nuestras cuentas bancarias personales.
__ ¡Mira vos! ¿Y me podrías prestar unos 3000 para pagar el alquiler y comer algo más decente?
__ Siempre y cuando me de su palabra de que me los retornará…si.
__ Y si no te los pago nunca.
__ Bueno, me veré en la obligación de dejarlo tal como yo…
__ ¿?
__ Quiero decir, sin órganos sexuales visibles.
Nick escupió la comida y le dio un ataque de tos que lo obligó a ir hasta la canilla y tomar agua a raudales, luego miró con el rostro desencajado al androide que permanecía sentado a la mesa.

Unos segundos después de un silencio sepulcral la voz perfectamente modulada de Fito le dijo:
__ Es una broma señor, estoy seguro que usted es un hombre honesto.
A la media tarde fueron al banco Continental y retiraron los 3000 créditos que estaban bajo una clave secreta en la cuenta del androide.

Llegaron a un enorme Shopping y entraron al paseo de comidas.
__ ¿Daría mi alma por un burrito?
__ No creo que sea buena idea señor, los condimentos podrían hacerle mal y morir.

Se sentaron debajo de unos jardines colgantes, varias chicas pasaron riendo y bromeando, todas eran seguidas por autómatas también femeninas cargando bolsos y cajas. Solo esforzándose mucho se discernía que eran seres artificiales y en verdad uno lo suponía más por sus movimientos y la actitud que por su apariencia.

__ Mira que grandes tetas tiene esa robot Fito.
__ Es una bio androide clase 4, realmente perfecta, un modelo…
__ Tetas, Fito, tiene buenas tetas, me importa un corno que modelo es.
Nick pidió ensalada y un vaso de jugo de naranjas, después de todo era dinero prestado y si Fito decía que los condimentos eran malos, eran malos y listo.
__ Y esas…chicas, tienen órganos sexuales.
__ ¿Vaginas?
__ Si, cachuchas, puzzies, murciélagos, eso mismo.
__ Claro, son modelos nuevos, pueden darle placer a sus amos…u amas en estos casos.

Una de las androides miró hacia a tras y sus ojos azules se cruzaron con la mirada de Nick, ella sonrió y le hizo un gesto con la cabeza.
__ Es extraño. ___Dijo Fito mirando la escena.
__ ¿?
__ Esa chica, la modelo 4, le acaba de sonreír y usted es un completo extraño, es inusual.
__ No se  supone que están diseñadas para dar placer.
__ Si pero solo a sus dueños, a menos que la hayan programado para la prostitución pero eso está prohibido en este estado… es extraño.
__ Lo que realmente es extraño es que me está comenzando a gustar la ensalada y este jugo de naranja está buenísimo, creo que me estoy volviendo un humano sano.
__ Lo felicito señor.
__ Ándate a la mierda.

Continuará.

domingo 25 de diciembre de 2011

Crónicas de las Guerras Tretiak 6

Perdidos en Rabel IV
“Crónicas de las guerras Tretiak 6”
Por: Darío Valle Risoto


No tiene nada de épico destruir media docena de naves presuntamente enemigas ya que no se identificaron, solo aparecieron en el cuadrante disparando contra la USS Balcarce.
Apenas con un 22% de energía en el reactor y con la pérdida del cuarenta por ciento de la tripulación la mediana nave Clase Sovereign salió triunfante pero con un triunfo amargo.

El preocupado capitán Korotsin se rascaba su cabeza calva, el equipo médico no daba abasto con los heridos y habían perdido contacto con la base de la federación más cercana. El primer oficial Kischnner llegó sosteniéndose el brazo en cabestrillo. 
__ ¿Cómo se siente?
__ Tomando en cuenta que casi vuelan medio sector doce podemos decir que tuve suerte.
__ ¿Todavía no hay señales fractales que identifiquen a nuestros atacantes?
Una chica andoriana vestida con el clásico vestido corto rojo de comunicaciones les indicó que aún no había nada en los censores.
__ ¿Romulanos?
__ No lo creo, además sus naves son fácilmente identificables, también debemos descartar a los piratas porque eran todas del mismo modelo y demasiado disciplinadas para el ataque.
Kischnner tomó su lugar, miraban ambos la pantalla, la contienda les había llevado cerca de una gran nube de asteroides próximos a una luna seca y estéril.
__ No nos quedan reservas deberemos buscar el planeta clase “M” más cercano porque las rutas están reservadas para los navíos de guerra en perfecto estado, además no llegaríamos a la más próxima a menos que entremos en territorio Borg.
Dicho esto el capitán le dejó el mando al primer oficial y se retiró a su despacho, mientras iba al ascensor y de esta a su camarote las muestras de destrucción eran evidentes, el que la USS Balcarce se mantuviera en pie era cosa de casi un milagro si es que los hombres del siglo XXIII creyeran en ellos.

Julia recibió tratamiento a su pierna fracturada, estaba en los tubos Jeffries reparando unos contactos térmicos cuando el ataque la derribó a lo largo de veinticinco metros de tubos golpeándose la pierna izquierda al caer con su cuerpo musculado sobre la misma. Así y todo se arrastró afuera hasta quedar inconciente en un corredor. Lo primero que vio fue el rostro del médico holográfico 312.
Lo demás era desolador, se sintió culpable por no haber hecho algo durante la batalla pero la pregunta de los sobrevivientes tanto sanos como heridos era: ¿Quiénes nos atacaron?

Un planetoide clase M les dio para reponer agua y minerales pero por sobretodas las cosas para pisar tierra firme aunque fueran necesarias pequeñas dotaciones de oxígeno extra formando un huevo en torno a unos doscientos metros de las naves en que desembarcaron. Un grupo de unos treinta hombres y mujeres buscaron agua y posiblemente una fuente de Dilitium cercana. A Julia se le encargó la seguridad que aún en un planeta desierto siempre era para tomar en cuenta.
Parada sobre un promontorio de rocas grises azuladas tenia por debajo de ella una escarpada llanura donde los técnicos colocaban las cargas para hacer las perforaciones y tomar el mineral utilizado como una de las fuentes de energía de la nave.

Fue en ese momento que una gran explosión en el espacio les hizo tomar sus comunicadores y preguntar sobre el hecho. Estaban atacando nuevamente a la USS Balcarce. Pero la peor noticia era que debía huir antes de ser destruida dejando aproximadamente cuarenta personas en ese planeta llamado Rabel IV.
__Usted queda a cargo Julia Pécora, debemos llegar a las rutas militares y cobijarnos en algún asteroide porque han vuelto.
__ ¿Quienes?
__ Ojala lo supiéramos soldado, son naves idénticas a las anteriores, sin identificación y con escudos que resisten prácticamente nuestros escaneos, solo pudimos deducir que están ocupadas por humanoides y poco más. Traten de resistir, volveremos con ayuda.
La voz del primer oficial Kischnner dejó paso a la estática.

De pronto Julia estaba a cargo de treinta y seis personas, cuatro transportadores y la escasa esperanza de hallar una forma de sobrevivir más de unos veinte días cuidando las raciones de emergencia de las naves.
Un joven alférez llegó cerca del promontorio y miró a las estrellas con rostro aterrado.
__ ¿Y si les destruyen?
__ Ya deben haber enviado señales de ayuda en todas las configuraciones posibles, lo que me preocupa es que nuestros atacantes sepan decodificar las claves de la federación así que será mejor que nos ocupemos por si tenemos visitas.
Solo seis soldados, los demás todos civiles científicos y técnicos, casi la mitad mujeres. Julia revisó sus phasers y su fusil de plasma.

La USS Balcarce dejó un rastro de energía falso y se resguardó en la cola de un cometa que pasó a unos diez mil años luz de la contienda, el capitán había muerto en la primera andanada y Kischnner sin tiempo para lamentarlo había tomado la decisión de una huída hacia las rutas militares, solo cruzaba los dedos esperando no encontrar naves Romulanas.

Julia ordenó preparar un campamento dentro de una de las innumerables cuevas del suelo rocoso de Rabel IV, los transportadores se camuflaron de la mejor manera posible y dividió la expedición en tres grupos de poco más de una decena de personas. Si en pocos días no recibían ayuda deberían salir al espacio y esperar encontrar a alguien…quien sea que les auxilie o los liquide.

Continuará.

domingo 18 de diciembre de 2011

The Greenville's Tales: Una Historia para Cristina Parte: 3

The Greeville's Tales
Una Historia para Cristina
Parte 3

Nota del autor:
Importante historia en el universo que involucrará a personajes de Neo Vampiros frente a los recuerdos del detective J.J.Contreras

Tenía varios años de existencia cuando no de vida, aprendió rápidamente el español y hasta algunos giros rioplatenses que le ayudaron a mezclarse en una ciudad con una adolescencia nacida como de un árbol partido, sin pasado y con un futuro agusanado por futuras impunidades.
    Juan recordó su breve aventura en Uruguay, el aroma exótico de la piel de Rosa, la prostituta negra que lo había ayudado a sobrellevar una de sus primeras investigaciones en fenómenos ocultos.
__”Fenómenos Ocultos” __Pronuncio en voz alta y hasta le pareció el nombre de una serie barata de televisión de esas donde un actor venido a menos relata las más disparatadas hipótesis sobre vida extraterrestre o el hallazgo del último Republicano honesto de los Estados Unidos.
__”Cierta noche Henrich había ido a ver a una banda de Rock, creo que se llamaba: Delirium Tremens y le gustaba porque hacían temas de Black Sabbath, Henrich me dijo que a todos los no muertos les encanta Sabbath, no me explicó nunca porqué, supongo que será por lo gótico…
    Henrich raramente solía levantar minas, no es que no le gusten las mujeres sino que en una ciudad chica y tan conservadora como Montevideo sobran los testigos y no quería pasar como el raro tipo que estuvo con última vez con esta o aquella, sin embargo conoció a Lorena cuando se acercó a la barra a pedir un trago.
    Ella era muy joven, tenía diecisiete años pero parecía de quince, no por infantil sino por la sutileza de su rostro, sus labios carnosos, su cabello corto y negro como la noche que perdió sus estrellas. Los vampiros, al menos algunos de ellos, tienen la particularidad de oler la tristeza así como perciben el miedo y ella estaba como sumida dentro de un enorme pozo.

__ ¿Quieres un cigarro?
    Ella lo miró a sus ojos profundos y fue extraño para un cazador como Henrich el sentirse atrapado dentro de esa mirada de niña ausente, él se presentó y se sentó a su lado, le impactaron sus manos blancas y sus uñas pintadas de negro, desde luego que en un local donde se presentaban bandas de Heavy Rock no era novedad, pero Lorena era la estética de la desolación hecha carne.
    Estaba bastante pasada de copas, según parecía había llegado con unos amigos y estos la habían abandonado para irse a esnifar cocaína no muy lejos de allí, el único que la había defraudado era Marcos porque reiteradamente le contaba a su nuevo amigo que él no era ese tipo de persona de los que dejan a los amigos tirados.
__Noto una melancolía extraña en ti. __Le dijo él sin mirarla directamente, la veía reflejada en el espejo grande detrás de la barra, le volvieron a servir Vodka, ella tomaba Ginebra.
__Vos no sos precisamente la imagen de la alegría. __Le contestó altanera, eso al extraño de negro le pareció estimulante, tanto que poco después la invitó a salir a la calle y ella sin contestar lo siguió.
    Caminaron como sin rumbo aunque él sabía a donde iba y ella tenía ganas de continuar a su lado, entraron al hotel Diagonal caminando por la escalera de mármol desgastado Lorena observó por primera vez que los pasos de Henrich eran absolutamente silenciosos y su forma de caminar como si flotara a escasos milímetros del piso.
__ ¿Crees en los vampiros?
__Sí, también en los reyes magos y en los presidentes. __Sonrió, su aliento a ginebra contrastaba con sus delicadas facciones aunque sus labios carnosos tenían algo de animal y salvaje, Henrich la detuvo en un descanso luego de solicitar una habitación, le tomó la cara entre las manos y la besó lentamente pero sintiendo cada tramo de su piel.

    Cuando entraron Lorena intentó explicarle que era la primera vez que entraba a un hotel con un recién conocido, pero en mitad de su discurso recordó que Marcos y sus compañeros de la noche la habían dejado “baranda” para irse a drogar al barrio Sur.
__Me duele la cabeza. __Dijo ella mientras dejaba su campera de cuero mal colgada en un ropero grafiteado por diferentes y no muy cuidadosos clientes.
    Henrich le acarició la frente e inmediatamente se fue el dolor, también los últimos rastros de miedo. Tenía el hombre una extraña y poderosa mirada.
    Cuando terminaron de hacer el amor, no pudo dejar de mirarla desnuda dormida entre las sabanas desarregladas, ya no parecía la misma niña de la noche, Henrich miró su reloj y eran las tres de la mañana, pronto amanecería, el cuello de Lorena, sin embargo parecía llamarlo”.

Continuará

sábado 10 de diciembre de 2011

La Menor de los Males

La menor de los Males
Por: Darío Valle Risoto


__ ¡Farmacia Castagneto, descuentos para el día de la madre, descuentos!
Malditos auto parlantes. Calor, un calor insoportable y apenas es Noviembre. Se viene un verano de aquellos… o de los otros.
Horacio estaba acostado boca abajo, se despertó entre el ruido molesto del locutor de la promoción y algo que le presionaba el hombro derecho. Era como una cabeza, trató de tantear con el dorso de la mano izquierda y eso le produjo una puntada en el omóplato a la altura…del omóplato, claro.
Había alguien acostado con él y no era una de sus hijas porque estaba…
¿Desnuda?
El fuerte resplandor sobre las cortinas blancas, malditas cortinas blancas que puso Gabriela aquella semana fatídica de la separación. Debió haberlas cambiado o al menos lavado, pero no son esas, esta en otro lado. Así somos los hombres solteros o asolterados. Más bien divorciados o más mal, como quiera que se entienda.
Una muchacha de buen culo acostada casi sobre él, despatarrada, cabellos castaños lacios y largos casi a la altura de unas nalgas apretadas, intensas.
Levanta una mirada con un par de ojos color miel, claros con una nariz rodeada de pecas.
__ ¡Buen día!
__ Buen…
__ ¡Que pedo nos agarramos anoche!
Ella se levanta, no es muy alta, tiene un lunar grande abajo a la izquierda de la espalda con forma de frutilla, no se preocupa en cubrirse. La cama huele a sexo, a sexo y pecado. ¿Cómo huele el pecado?
Sus pechos son un poco, tal vez algo grandes para el cuerpito delgado.
__ ¿Cuántos años tenés?
__ ¡Pero profesor!, ¡No me diga que no sabe la edad de sus alumnas!
A la mierda de vida, una noche en que seguramente hizo el amor con una menor y esa resaca impresionante que solo se podrá ir a la sombra de un calabozo frío mientras dos negros grandotes se bajan las braguetas y sacan…
Horacio se sentó en la cama más rápido que un bombero, se arregló el cabello que le quedaba y buscó las gafas sobre la mesa de luz donde una cajita de condones ya vacía es elocuente recuerdo de lo que no recuerda.
Brenda volvió del baño, luego del ruido a ducha se siente un perfume intenso sobre toda la habitación que es menos arrobador que el olor a sexo pero no menos alarmante.
__ ¿Cojimos?
__No, jugamos al ludo, como cuatro veces. ___Ella sonríe mientras se pone una pollerita a cuadros y el resto del uniforme del instituto.
Brenda, se llama Brenda, Brenda Gutiérrez, la hija del empresario dueño de los Bancos Andinos en Uruguay, vive en Carrasco y tiene más dinero para gastar los fines de semana que lo que gana Horacio  cada mes como profesor de Literatura.
Lo van a castrar, lo van a meter en cana, lo van a coger cuatro negros grandotes, mejor seis con unas tremendas ganas atrasadas y…
__ ¿No sabes donde dejé la bombacha?
__ Acá, debajo de la almohada, no se como fue a parar aquí…
__ Sesenta y nueve, se llama sesenta y nueve, anoche cuando…
__ Sesenta y nueve años le van a dar, después de que doce negros…
¿Pero como mierda siempre se le cuelan negros grandotes como parte del castigo?
Ella se pone la bombachita y Horacio repara en que también está desnudo y sufre una repentina erección como desde que tenía más o menos la edad de…
__ ¡Estás al mango papá!, ¿Nos echamos otro?
Se levantó como un rayo y corrió al baño a vomitar, el whisky, maldito whisky que nunca le gustó y el vodka que sí y el gin que más o menos y esa piba que lo abordó en el boliche y le metió la mano en la bragueta mientas sonaban Los Cadillacs que tampoco nunca le habían gustado.
Brenda al ver que no había feeling continuó vistiéndose, recogió la mochila y miró la hora, hacía como tres horas que había perdido su clase de tenis.
__ ¡Profe!, ¿Me podes llevar a casa en tu auto?
__ ¿Y el tuyo?
__ Las menores no podemos manejar.
__ Menores…de…
__Dieciocho, los cumplo el año que viene.
Horacio ya vestido y peinado parecía otro, se sentó en la cama y poco a poco se le fue ordenando el puzzle de su confusión. Brenda Gutiérrez es la mejor amiga de una de sus hijas, tiene siete hijos, cuatro mujeres y tres varones, es separado y acaba de abusar sexualmente de una piba que tiene menos edad que dos de sus retoños.
__ Me van a meter preso.
Ella fresca como una lechuga se para bien en frente de él que aún sentado en la cama intenta retornar al pasado para no…
__ No digas pavadas viejo, anoche yo te seduje y bien que te hiciste el difícil pero cuando llegamos acá, al hotel, se te fueron las bobadas. A propósito: ¿Hoy estará Lidia por la tarde?, quiero devolverle el libro de Pablo Neruda que me prestó, es una porquería.
__ Lidia es mi hija.
__ ¡Bien guacho!, Parece que la coca de anoche te sorbió la cabeza.
__ ¿Coca Cola?
__ Si de la blanca y en polvo.

Subieron al auto, era mediodía en la vereda de un hotel del centro, ella brillaba al sol como un espejismo y Horacio se sentía raro, a veces cansado, totalmente aterrado siempre y por momentos…
No le faltaba nada: Corrupción de menores, droga, alcohol y… para colmo sabía que esa muchacha no se iba a contentar con ser solo la amiga de su hija, pensó en una celda fría. Sonrió y después de todo: El mal ya estaba hecho.

FIN

La Tía Concepción

La Tía Concepción
Por: Darío Valle Risoto


Prácticamente iba todos los domingos, solo había faltado alguna vez por estar enferma o porque algún pariente lo estaba, quizás también un velorio, cosas de esas.
Era lindo verla regresar a casa a la tía, venía de paso por la feria y entonces venía con el carrito lleno de frutas y verduras y el pecho pletórico de fe católica, salmos y la beneficiosa sensación de haber cumplido con sus deberes celestiales.
La tía Concepción tenía como ciento cuarenta años, vestía siempre de negro, era bajita, gallega y llena de cosas raras además de ese acento que nunca había perdido y que remontaba a Vigo, las montañas de La Coruña o el puerto de Finisterre.

Había quedado viuda muy joven y nuca se había vuelto a casar, su familia en Montevideo había crecido tanto que ya le daba lo mismo besar nietos que a los hijos de los amigos de los hijos de los primos del cuñado de tal o cual pariente del que nunca recordaría el nombre.
Cristiana, católica y mujer de fe sin embargo tenía una visión algo extraña de los mensajes bíblicos y no cejaba de discutir con el cura cuando iba a confesarse, cosa que hacía demasiado seguido para la paciencia de este y quizás para el suicidio de algún ángel allá arriba.
__ Mi nieta se masturba, le dije que es pecado.
__ ¿Qué?
__ ¿Está sordo padrecito?, Que mi nieta se masturba.
__ ¿?
__ No se lo que es pero debe ser malo.
__ Bueno, depende… ¿Cuántos años tiene su nieta?
__ Dieciséis pero tiene mucho cuerpo para su edad, yo creo que debe ser esa comida chotarra que come tanto.
__ Chatarra.
__ ¿Usted también la come?
__ No hija, la comida chatarra que come su nieta, hamburguesas, esas cosas… ¿No?
__ Y las papitas, creo que también toma vino, bueno ustedes los curas también toman vino.
__ No es lo mismo.
__ Dieciséis años… ¿Carla?
__ No, esa salio buena niña, yo digo por Estelita, la que se viste raro.
__ No la recuerdo.
__ ¡Como la va a recordar si después del bautismo no quiso entrar mas a la iglesia!

Y así le iba arruinando al cura de turno el domingo, luego de la misa se iba a confesar casi una vez por mes, como no tenía muchos pecados propios compartía algunos ajenos o lo que ella creía que eran pecados, casi siempre recibía el consejo de algún ave María un par de padrenuestros y los mejores deseos de un sacerdote sonriente pero agotado.

Cierto día se cayó en la calle y le robaron el carrito de las verduras y se le rompieron los lentes, estuvo internada porque le sacaron placas en la cadera. Estuvo insoportable en su habitación de “Casa de Galicia”  La iba a ver tanta gente que comenzó a pensar que se iba a morir, entonces no tuvo mejor idea que pedir que vaya el padre a verla. Allí fueron Sonia Martirena la nieta y su marido a la parroquia a buscar el cura que con su sonrisa franca viajó a por salvarle el alma a la tía.
La encontró mirando televisión y peleando con la otra internada sobre si era bueno que el papa fuera negro o mujer. Mal momento para entrar a verla sosteniendo su manoseada biblia de tapas de cuero.

__ ¡Ya lo sabía, me voy a morir! ___Dijo llorando cuando vio llegar al padre Santiago.
__ No, no, vengo a saludarla nomás.
__ ¿Me robaron, me empujaron, me duele todo y usted viene a saludarme?
__ ¿Qué puedo hacer por usted?
__ Haga algo allá arriba, que los delincuentes se vayan al infierno.
Su nieta se puso a mirar por la ventana, su marido suspiró y la otra internada llamó a la enfermera para pedir cambio de habitación.
El cura arrimó una silla y la saludó, se puso a tratar de convencerla de que se tranquilice y de que todo iba a mejorar.
__ Dos mocosos de gorras, planchas de mierda…
__ ¡Tía!
__ No se preocupe, nuestro señor ya procurará que todo vuelva a la normalidad.
__ Tres quilos de naranjas, las compré en oferta, eran preciosas, un aroma… y estos me las roban, ojala que se caguen toda una semana.
El cura intentaba no reírse mientras su nieta trataba de desaparecer.

Unos días después la tía volvió a la casa, la recibieron con una fiesta que no le gustó, el domingo siguiente fue a misa y luego a por la feria, al regresar reconoció a uno de los chicos que la había robado.
Lo llamó y le dio unos pesos, antes de que se vaya le dijo: ___Toma mi amor, para que te compres pasta base y revientes lo antes posible.

FIN

martes 29 de noviembre de 2011

El Verano de las Polillas


El Verano de las Polillas
Por: Darío Valle Risoto


Ella estaba dormida profundamente, apenas se le movía el pecho, tenía los largos cabellos castaño claros sobre parte de la almohada y las sábanas de abajo, las de arriba estaban casi a sus pies, o mejor dicho sobre sus rodillas desacomodadas. Hacía calor, Pedro se levantó muy despacio para no despertar a Tamara, la miró en silencio como solía hacerlo muchas veces, silencio absorto del amante que no puede comprender el momento que vive observándola a ella tan hermosa y joven.

Una polilla jugueteaba alrededor de la lámpara de aceite, hacía calor, de los jardines sin embargo alguna breve brisa entraba a cambiar el aire. Las piernas largas y blancas de la joven formaban un cuatro perfecto, estaba desnuda, sus pechos firmes descansaban uno sobre el otro como dos lunas hermanas.
Quitó despacio las sábanas de arriba para mirarla en toda su extensión desnuda y perfecta como una diosa dormida en los confines de la tierra, la luna llena era una espectadora muda por sobre los árboles de la vereda.

Pedro se rascó el mentón, recordó el sexo desde las nueve de la noche en que volvieron de la playa y ella se desnudó sin dejarlo terminar de hacer la ensalada de frutas, era verano, por suerte antes de tirarse sobre ella en la cama había guardado los mangos, las papayas y los plátanos en la pequeña heladera.
Si afinaba el oído podía escuchar el mar cercano, también a la polilla que seguía queriendo aproximarse a la luz, se acercó a ella y la quitó con un leve manotazo pero volvió adicta al fulgor de la lámpara.
Pedro volvió junto a la cama y le observó los pies, tenía una fetichista predilección por los pies de mujer y especialmente los de Tamara que eran delicadamente perfectos, pequeños pero algo largos de dedos pícaros y talones redondos.
Fue hasta la heladera y se sirvió jugo de naranja, se sintió mejor cuando el elixir le refrescó la garganta, hacia demasiado calor pese a la nocturnidad, de día el termómetro había amenazado con los cuarenta grados.

Ella lo asustó con un leve bufido, se había despertado, sus ojos enormes y verdes como la frondosa vegetación del jardín se abrieron. Se pasó las manos sobre ellos para disipar el último sueño y lo miró sentada y desnuda.
Parecía una niña y casi lo era con solo veintidós años y una hermosa vida por delante, sin embargo él con algo más de cuarenta poco podía pedirle a la suya que contemplar ese cuadro magnífico de perfecta desnudes y desfachatería.
__ ¿Tenías sed?
__ ¿Te sirvo?
__ Bueno. ___Aceptó acercando los brazos como una niña que pide que la aupen, Pedro sonrió y le sirvió jugo agregando dos cubos de hielo sobre la copa.

Ella bebió, sus labios besaron el vidrio helado y él volvió a ver sus pies perfectos apoyados sobre las maderas del piso. Un poco de jugo le cayó sobre el pecho y buscó la gota entrar por el medio hasta desaparecer un poco más arriba del ombligo. Pedro tomó una servilleta de papel y le limpió el cuerpo, ella apoyó el vaso en la mesa de luz y le acarició el cabello.

__ Hay una polilla. ___Dijo con su voz irreal, de otro mundo.
__ Antes eran dos pero la otra se fue al jardín, creo que se pelearon.
Su sonrisa cristalina rompió el silencio reinante y levantando la cabeza de Pedro hundió su boca en la de él produciéndole un repentino y buen ahogo de amor.

__ Deberías escribir un cuento sobre eso. __Le dijo no bien se separaron.
__No creo que a alguien le interese una historia sobre polillas.
Le dijo él mientras se quitaba el short y la abrazaba.
La polilla dejó la lámpara de aceite y salió a volar debajo de las estrellas.

FIN

sábado 19 de noviembre de 2011

Algún día

Algún Día (Cuento)
Por: Darío Valle Risoto


__ Algún día tendré que juntar ese laterío __ Pensó Limeño, mientras seguía tirado sobre su hamaca paraguaya disfrutando de la sombra de los nogales. Marta lavaba ropa en la pileta, el olor al perfume del jabón le llegaba entre los gritos de una cigarra que parecía insultarle al sol del verano.
El laterío eran un montón de cachivaches de los que los hombres suelen juntar en algún rincón del fondo de sus casas, por si algo hace falta. Chapas, maderas, unas latas oxidadas, algunos petates viejos y un desvencijado asiento de aquel cachilo que supo llevarlos varios veranos a la playa Pascual sin mayores altibajos.
__ Laurita está embarazada de nuevo.
__ ¿Qué decís? __ Preguntó Limeño cuando ya había pegado un poco los ojos entre la modorra y la somnolencia, Marta estaba colgando unas sábanas casi nuevecitas mientras trataba de ponerle los palillos, su cabello claro brillaba al sol, estaba descalza.
__ Que Laurita espera otro hijo para Febrero o Marzo.
__ ¿Y este de quién es?
Marta se encogió de hombros, los perros comenzaron a ladrar, el cartero pasó, saludó y siguió de largo, esta vez no había cartas para ellos.
Cinco niños y otro por camino, en Villa Pancha no era raro encontrar mujeres llenas de retoños y hombres reacios a formar un hogar, Limeño sin embargo ya llevaba para ocho años con su joven esposa sin problemas y sin hijos.
__ Estaba pensando en pedírselo y criarlo nosotros, como yo no puedo.
__ ¿Qué decís mujer?
El sopor se desvaneció porque esas palabras lo hicieron sentarse en la hamaca que se cimbró contra los troncos donde estaba atada, Limeño se acomodó el sombrero de paja y se pasó la mano por la frente perlada de sudor. Era un poco gordo, narigón y de aspecto brutal pero en el fondo buena persona.
Marta terminó de colgar las sábanas y las fundas y caminó hasta la jarra de jugo de limón, entró a la cocina y trajo hielo para servirle un vaso a su marido que aún sentado en la hamaca la miraba como a una extraña.
__ ¿Pero que te pasa por la cabeza mujer?
__ Quiero un hijo, ella tiene muchos y es más pobre que nosotros, a vos te va bien con la carpintería y yo me la paso sola todo el día y un niño…
Limeño se quitó el sombrero y se rascó la cabeza de pelos ralos y mecánicamente se arregló el bigote antes de aceptar el vaso de las perfectas manos de Marta, nunca sabría como una mujer puede lavar todo el día, enjabonar ropa y fregar los pisos y tener esas manos como de estatuas.
__ Pero no sabemos quién es el padre, ¿Y si sale tonto?, Los otros hijos de Laurita no son muy listos que digamos, el segundo es tartamudo y la tercera le salió sorda…imagínate.
__ ¡Por favor Limeño!
Ella tomó de su jugo, Limeño hizo lo propio, el fresco sabor del agua con limón le alegró la garganta y los hizo olvidarse un poco de los casi cuarenta grados a la sombra. Un verano muy agresivo ese.
__ Bueno… veremos, hablaremos con ella y si está de acuerdo lo adoptamos y después dios dirá lo que pase.
El rostro de Marta se iluminó y lo besó fuerte, casi agresivamente para volver a terminar de colgar la ropa que aún descansaba húmeda en el latón de aluminio.
Limeño volvió a tirarse en la hamaca y a cerrar los ojos, la tarde comenzaba a caer y eso traería un poco de frescor.
__Algún día tendré que juntar ese laterío.
Pensó antes de quedarse amodorrado y casi dormido.

FIN

Capurro on my Mind

Capurro on my mind
Por: Darío Valle Risoto

El eco se fue alejando, como si las voces fueran cubiertas por la dura frazada del destino, así fue, nada quedó de aquellas madrugadas más no sea los buenos recuerdos que el tiempo suele agradar por mejores y si hubo malos, también pueden transformarse en añoranzas.

Sentir todavía el gusto a mariguana en la boca, la fría y amigable humedad del vaso de cerveza espumeante que casi siempre era Patricia, a veces, solo a veces compraban Norteña y todo porque uno de ellos quería cambiar, en invierno cerveza negra, de cualquier marca, negra como las noches en que salían una y otra vez a recargar baterías al almacén del barrio. El gallego chocho de la vida.

Luego pasaron al vino que era mucho más barato y pegaba más, la droga se ponía cara en verano porque se iba toda para Punta del este y entonces cualquier porro apestaba a trapo viejo pero servía. Nunca probó la blanca, el polvo de ángel, la caspa de dios le daba miedo, la única coca que consumía era la de Montevideo Refrescos mientras los otros esnifaban como chanchos y hablaban de sexo y de transvertís y si Ozzy Osbourne se la comía o no.

Y cayeron de nochecita los Testigos de Jehová, era un veterano con dos pibas gordas, una de ellas estaba fuerte pero lamentablemente no aceptó la invitación a ponerla y estar un poquito más cerca del cielo. El hombre viejo se ofendió y casi los manda a cagar a todos los faloperos, peludos, anarquistas y metaleros, esbirros de satanás que se querían coger a una buena cristiana.

Se fueron los testigos del edificio, se dejaron de golpear puertas atrapando la biblia en el sobaco y dejando revistas Atalaya como regalitos junto a los felpudos de welcome. Uno de los peludos tenía una barba poblada, nariz aguileña y se llamaba Jesús pero nunca pudo caminar sobre el agua, en realidad el agua le gustaba muy poco.

El apartamento olía a semen, mariguana, vino y analgésicos de esos que vienen en bolas de colores y no dejan dormir, mezclados con alcohol rectificados hacen maravillas con el cerebro de la juventud. Ni hablar de cantar el himno nunca jamás y cuando alguna vieja habla de dios lo único que dan ganas de hacer es de tirarse un buen pedo contra el viento.

Pero contra toda predicción volvió la gorda testigo de Jehová, se llamaba Sarah y era más puta que las gallinas sino pregúntenle a los gallos de la tía Teresa. Jesús le daba por atrás mientras ella jalaba cocaína y el gordo Juan le leía la biblia en clave Rolling Stones mientras yo me meaba literalmente de risa y tenía que correr al baño sucio esquivando la mierda de los gatos.

Después se la chupaba al gordo y era una pinturita ver a dos Hipopotamitos haciéndolo mientras Jesús intentaba cambiar un vinilo y le rayaba el disco de Sabbath al dueño de casa.
__ ¡Conchatumadre! ___Gritó, mientras la gorda pegaba unos gritos orgásmicos que parecía que le daban convulsiones.
Medio exagerada.
Y entonces éramos pocos y parió la abuela, golpearon la puerta y llegó una flaca de ojos celestes con un trolito afeminado asqueroso. El gordo en pelotas los recibió de brazos abiertos con su pequeña pichila más enhiesta que mi vergüenza.
Y yo que era el único que no se excitaba con la escena.  La flaca se desnudó y el maricón se la tocó al gordo.

Me fui antes de terminar con dolor de culo por una semana, nunca se sabía como iban a terminar esas cosas, de regreso a casa medio mamadito me encontré con una piba del liceo Bauzá, habíamos sido novios en otra era.
Me miró extrañada porque yo tenía el pelo largo y una remera de Iron Maiden con Eddie transformado en momia.
La llevé al Molino medio de prepo, lo peor de todo es que mis amigos de Capurro nunca me creyeron esto ni me perdonaron que me haya ido. Tremenda orgía según Jesús y parece que el trolito todavía a más de cinco años…no se puede sentar del todo bien.
FIN